—Mamá.
Por más grave que estuviera Martina, Salvador no había cambiado la forma de llamarla. Laura no lo corrigió; señaló su celular.
—Te mandé un video por WhatsApp. Míralo cuando tengas un momento.
—¿Un video? —Salvador frunció el ceño—. ¿Qué video?
Laura suspiró, con la voz quebrada.
—Lo grabó Martina. Nos pidió que, si algo salía mal, te lo enviáramos. —Pensó un segundo y añadió—: Míralo en casa, no en el camino.
Dicho eso, se dio la vuelta. En cuanto se volteó, ya no pudo contener el llanto