Fin de semana.
A la hora de salida.
Salvador guardó sus cosas, tomó las llaves del auto y el celular y estaba por irse cuando sonó. Era Ivana.
—Mamá.
—Salvador, no se te olvide venir a cenar esta noche.
—Lo sé —sonrió—. Ya me lo recordaste varias veces hoy. ¿Cómo se me va a olvidar?
—Es que luego te sale algo a última hora.
—No habrá nada. Ya terminé. Voy para allá.
—Te esperamos.
—De acuerdo.
Colgó, bajó al estacionamiento, sacó el auto y condujo hasta la Casa Morán. Al llegar, encontró todo de