—No… —Martina, entrecortada, le tironeó la solapa y negó con la cabeza—. No vayas. No quiero seguir con él, ni tener más lazos. No lo busques, por favor…
La verdad era que a Marc no le cabía la derrota. ¿Por qué tendría que soltar así a Salvador? ¿Porque la familia Morán tenía poder y dinero?
—Marc —intervino, por fin, Luciana—. Martina ya no es una niña. Si tomó una decisión, tuvo sus razones. Somos su familia; toca apoyarla.
—Luci…
Marc soltó un suspiro resignado y asintió. ¿Qué podía hacer si