Martina tampoco esperaba vomitar justo ahora; de qué venía, era difícil decirlo.
Afuera, Ivana estaba hecha un mar de nervios.
—¿Y ahora qué hacemos?
En la puerta del baño, Salvador daba vueltas sin rumbo. ¿Qué hacía? Estaban en un hospital, con gente entrando y saliendo; no podía irrumpir así como así.
—Salvador.
No supo en qué momento Estella se acercó. Acababa de salir de quirófano: pálida, voz frágil. Miró hacia adentro y murmuró, culpable:
—Perdón… otra vez te metí en problemas.
Salvador qu