Al parecer, por teléfono no podían aclarar todo, así que Luciana se dirigió a la comisaría.
Al bajar del taxi, vio a Martina esperando ansiosa en la entrada.
—¡Luci, por fin llegaste!
—Sí —respondió Luciana con un leve asentimiento—. Vamos hablando mientras caminamos.
—Está bien…
Martina la siguió mientras le explicaba:
—La hermana de Vicente ya llegó. Está adentro hablando con él.
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Dentro de la comisaría, Natalia Mayo miraba a su hermano con una mezcla de frustración y enojo.
—¿De qué te sirve