—Por favor, Vicente. ¿Qué puede ser más importante que tu seguridad ahora?
—Yo... estaré bien —murmuró Vicente, rascándose nerviosamente la cabeza.
—Puede que tú estés bien, pero ¿y tu familia? ¿Y nosotras? ¿Qué pasa con Marti y conmigo? Si algo te sucede, ¿cómo crees que estaríamos?
Vicente bajó la cabeza, frustrado, pero insistió:
—De todas formas, no puedes ir a pedirle nada a esa bruja…
—¡Vicente!
La tensión en la habitación se mantuvo hasta que Fernando entró, acompañado de un abogado. Vice