—Oh, oh…
El tipo se quedó helado. Pensó que ligaría en una historia romántica y resultó que la chica tenía esposo. Guardó el celular a toda prisa y se fue, muerto de pena.
—Pff… ¡jajaja! —Martina no pudo contenerse y soltó la risa.
—¿Risa? —Salvador todavía traía fuego en el pecho. Ya venía molesto porque no la encontró en casa y, cuando por fin la ubica, la ve divertidísima con un desconocido—. ¿Todavía te parece chistoso?
Refunfuñó, pero de todos modos le pasó un brazo por la cintura.
—¿Que no