Una noche completa.
A la mañana siguiente, cuando Salvador despertó, ya no tenía a Martina entre los brazos.
—¿Marti?
Se le fue el sueño de golpe. La encontró al poco rato en el vestidor.
La rodeó por detrás, pegándola a su pecho.
—¿Por qué te levantaste tan temprano? ¿No que ibas a dejar de trabajar?
—Salvador. —Martina se volvió y lo abrazó también, las manos apoyadas en su espalda. Entonces, de golpe—: Separémonos.
—¿…?
Él se quedó frío, alzó la cabeza de un tirón. ¿Seguía molesta por lo de a