—Alba —sus labios apenas se movieron, probando el nombre—. Entonces… ¿Alba es mi hija de sangre?
—¡Sí! —Luciana asintió con los ojos hinchados—. No la dejé estar de luto en el funeral del abuelo Miguel “por buena gente”; llevaba el brazalete negro porque era su bisnieta. ¡Es de la familia Guzmán!
Alejandro quedó mudo. Aquella vez solo le había agradecido el gesto: pensó que ella lo hacía por cariño al abuelo y por guardar las formas ante todos. Y la verdad era esta.
—Qué risa amarga… —se burló d