Capítulo 1359
En ese instante, a Salvador se le tensó todo el cuerpo.

—¿Quién habla?

—Hola. Te mando la ubicación exacta. Tu esposa tuvo un percance; ¿puedes venir a recogerla?

—Ah…

Por el teléfono se oyó la voz de Martina y, enseguida, el hombre hablando con ella:

—¿Estás bien? ¡No te muevas!

Esa breve conversación le dejó el corazón en la garganta.

—Voy para allá.

***

Siguió la ubicación y encontró a Martina en el puesto de salud de la alameda. Ella estaba en la sala de espera; frente a ella, en cuclillas,
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