—¡Estella…!
Salvador iba a sostenerla, pero ella se lanzó de golpe. Sin decir palabra, le soltó una bofetada a la mujer.
Renato y la mujer no lo vieron venir; el golpe sonó seco. La mujer, atónita, se cubrió la mejilla y fulminó a Estella.
—¿De dónde salió esta loca?
—¿Loca yo? ¡Sinvergüenza! ¡Descarada! —Estella estaba al borde—. ¡Ah…!
Gritando, volvió a embestirla.
—¡Estella! —Renato la sujetó por detrás, con la cara hecha una sombra—. ¿Qué te pasa? ¿Qué haces aquí?
—¿Y tú me lo preguntas? —lo