—Ajá. —Antes de que terminara, Martina añadió—: Si no vas a regresar, al salir cierra bien la puerta, ¿sí? En una casa tan grande, si me quedo sola de noche, la verdad me da miedo.
—¿No regresar? —Salvador frunció más el ceño—. Si no vuelvo… ¿a dónde, según tú?
—¿Cómo que a dónde? —Martina no veía el problema—. Vas a salir a buscarlo, ¿no? No sabes cuánto tardas. Y si lo encuentras, seguro también vas a “defenderla”. Todo eso lleva tiempo.
—Cuando termines, ya va a ser tardísimo. Mejor ni entres