Salvador se quedó un segundo inmóvil. Probó de nuevo el picaporte: nada. La puerta estaba cerrada por dentro. Recordaba bien que, al salir, no había echado el seguro. ¿Martina lo puso sin querer… o a propósito?
“Recién casados, en plena luna de miel, con el marido en el pasillo.” Vaya cuadro.
Tuvo el impulso de tocar y despertarla, pero miró la hora. Era demasiado tarde. Mejor no. Al fin y al cabo, hoy había sido su culpa. Encontrarse a Estella fue casualidad, sí, pero todo lo que vino después h