El silencio en el auto era frío. Alejandro mantenía su mirada fija en Luciana, su rostro completamente inexpresivo, pero sus ojos hablaban de una tormenta contenida.
Esta mujer... parecía haber nacido solo para complicarle la vida. Antes, cuando él se negaba a casarse con ella, ella se enfadaba. Ahora que él había aceptado, seguía enojada. ¡Nada la complacía!
Luciana, por su parte, no entendía qué había hecho mal. ¿No era suficiente con que ya no le guardara rencor? ¿Por qué él seguía insatisfec