Lucy estuvo a punto de delatarse, pero se frenó en seco.
—¿Se parece a qué? —Luciana alcanzó a oír el inicio y se extrañó de que no continuara.
—Eh… a nada —Lucy sintió el corazón en la garganta. Señaló la reja del colegio—. Mira, creo que ya sale Kevin.
Luciana alzó la vista: sí, era él. Lucy soltó el aire. Su hijo le acababa de salvar la coartada.
—¡Mamá!
—¡Mamá!
Alba y Kevin corrieron uno detrás del otro.
Luciana se agachó y alzó a Alba. La niña le pasó los bracitos por el cuello y le frotó l