Hoy Luciana tenía descanso.
Como llevaba días con náuseas fuertes y ya se le había acabado la medicación, dejó a Alba en el colegio y pasó por una clínica de salud mental.
La doctora escuchó sus síntomas con atención y se preocupó.
—Te sugiero considerar iniciar tratamiento.
—Ajá… —Luciana dudó un segundo, pero asintió. Ya venía preparada para eso.
Al verla menos renuente, la doctora suspiró aliviada.
—Si empezamos, no te receto mucho de una sola vez. Cada sesión ajustamos.
—De acuerdo, gracias.