—¿Sí?
Lucy sonrió, levantó la vista… y se quedó inmóvil.
Luciana también.
Desde lejos no se distinguía tanto; ahora, de cerca, una familiaridad fuerte les estalló en la cara.
“Qué raro.”
Luciana frunció el ceño. Era, en teoría, la primera vez que se veían. ¿Por qué sentía que ya la había visto en otra parte?
—¡Mamá! —Kevin saltaba, emocionado por presentar—. Esta es la señorita bonita. Señorita, ella es mi mamá.
Lucy forzó una sonrisa, conteniéndose.
—H-hola.
—Hola —Luciana respondió, cortés, to