Capítulo 1194
Después del desayuno, Salvador llevó a Martina a la UCM.

Al pasar frente a una farmacia, se detuvo.

—¿A dónde vas?

—Espérame tantito.

Volvió rápido con una pomada y se la puso en la mano. Tosió leve, apenado:

—El farmacéutico dice que sirve mucho. Acuérdate de usarla.

—¿Qué…?

Martina bajó la mirada y se puso roja.

Salvador, también cortado:

—Perdón… anoche te lastimé.

—Está bien —sonrió, todavía encendida. Hasta le compró pomada… detallista, el condenado.

***

Como no se vieron con Luciana la noche anterior, quedaron para esa misma noche en la villa Herrera.

Elena tenía a Alba, así que no cocinaron: pidieron a domicilio y se quedaron en casa. Martina se quedó a dormir ahí.

—¿En qué piensas? ¿Traes algo en la cabeza? —preguntó Luciana cuando se quedaron solas.

—¿Se me nota? —se sorprendió Martina.

—A los demás no sé, pero a ti sí te leo —admitió Luciana—. Nombras a Salvador y te me quedas dudando. ¿Qué pasó?

—Me pidió matrimonio —suspiró Martina—. Decidimos casarnos.

—¡¿De veras?! —Lucia
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