Delante de toda la familia, Hernán no quiso cuestionar a su hija. Cuando terminó la cena, se la llevó al cuarto junto con su esposa Carisa Moreno para preguntarle con calma.
—Juanita, lo que dijo tu tío… ¿qué pasa entre tú y el señor Guzmán?
—¿Qué de qué? —rodó los ojos—. ¿No sabían ya?
Desde que volvió a Ciudad Muonio, lo de perseguir a Alejandro no era secreto.
—No, espérate… —se apuró Hernán—. ¿Que no ya lo habías superado? ¿Él y “esa” no estaban juntos?
—Papá —frunció la boca y sonrió leve—,