No había mucho que preguntar.
Desde siempre, la madre de Martina, doña Laura Gómez, había tenido la salud quebradiza y, para colmo, los Hernández llevaban un par de años sorteando una mala racha justo cuando todo parecía mejorar…
Marc le dio una palmadita a su hermana.
—Ya está en reanimación; va a salir bien.
—¡Familiares, por favor! Necesitamos la historia clínica y antecedentes.
—¡Voy!
Como estudiante de medicina, Martina era quien sabía al dedillo los datos de su madre.
—Doctora Hernández,