Capítulo 1128
Al escucharla, Luciana soltó un suspiro de alivio.

—Ay… —suspiró Victoria, la tomó de la mano y le dio unas palmadas—. Fue yo quien no pensó en todo; solo estaba considerando a Fernando.

—Tía, perdón.

—No lo digas así; la que debe disculparse soy yo.

Ya más calmada, Victoria añadió: —De ahora en adelante ustedes tres serán una familia. No es justo cargarle a Alba la responsabilidad de aceptar a Fernando de golpe. Hay que ir paso a paso, darle tiempo.

Sonrió y agregó: —Yo también soy mamá, lo entiendo; para una madre, su hija lo es todo.

Luciana no supo qué contestar; apenas curvó los labios y asintió. —…Sí.

—Entonces, ¿cuándo piensas mudarte?

Victoria cambió de tema al instante: —¿Ya limpiaron la villa Herrera? Lleva años vacía; quizá haya que arreglar algo. Si quieres le aviso a Diego para que…

—No hace falta.

Luciana se apresuró a detenerla: —Tía, ya está todo limpio. En un par de días me mudaré.

—Ya veo.

Victoria sonrió satisfecha: —Me alegra. No seas tímida conmigo; si necesitas ay
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SorideNo otra vez por favor, de verdad espero que esta vez no se separen
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