Mikhail estaba todo tirado sobre mí, otra vez. yo no lo golpee o lo empuje por miedo a lastimar su herida.
— Mikhail, ya es tarde, y tú tienes que trabajar, y yo clases con ese pobre hombre — le dije.
Mikhail levantó la cabeza y me sonrió.
— ¿De dónde sacaste a ese pobre hombre? a mí me da miedo que le dé un infarto o algo — le dije.
Él empezó a reír, y se levantó de la cama. Yo me asusté cuando vi sangre sobre mi pijama, y después miré a Mikha, tenía sangre seca en su hombro y brazo.
—Te dije