La mamá de Mikhail hoy me iba a acompañar al médico, hoy iba a saber el sexo de mi bebé, aunque tenía un poco de tristeza, ya que Mikha no estaba aquí conmigo.
— ¿Ya estás lista, cariño?—me preguntó la señora Sonja.
Yo asentí y salí con ella para entrar al coche que nos llevaría al hospital.
—Ya quiero que nazca, seré la abuela más consentidora del mundo — me dijo con una enorme sonrisa.
La señora Sonja era tan igual a su hijo. Tenían esos mismos preciosos ojos, y ni hablar de su personalidad.
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