C69- ¿QUIÉN DEMONIOS ERES TÚ?
Minutos después, Santiago logró ponerse de pie a duras penas, tambaleándose y con una mano apretándose la herida sangrante que le empapaba la camisa de rojo oscuro.
—¡Emma! ¡Güera! —gritaba desesperado, avanzando por los pasillos como un animal herido—. ¡Emma!
Sus hombres intentaban sostenerlo, pero él los apartaba con violencia, buscándola con los ojos desorbitados.
En ese momento llegó a donde estaba Héctor, que aún se apretaba la herida en el muslo mientras dos s