C78- ¡YO SOY UNA CARRERA!
Las camionetas blindadas del cartel abandonaron el aeródromo a toda velocidad.
A lo lejos, los vehículos de la Marina seguían el convoy sin acercarse demasiado, cumpliendo la promesa de no intervenir hasta que Emma estuviera completamente a salvo.
En el auto, ahora conducido por Mateo, Santiago apretó la mandíbula cuando un bache sacudió la camioneta. El dolor en su costado herido se expandió como fuego líquido por todo su cuerpo, pero no dejó escapar ni un solo sonido.