C70-MILLONES POR ELLA
De repente alguien más se sumó: era un hombre extranjero de traje impecable, cabello rubio, ojos azules y un acento europeo muy marcado.
Emma los miró fijamente desde la silla, manteniendo la barbilla en alto y con una fría determinación en la mirada que disimulaba el terror que sentía por dentro.
—¿Cuánto les pagó Emiliano Salazar por esto? —les soltó con voz firme—. Díganle a ese infeliz que el plomo de mi esposo no va a descansar hasta cazarlos en cualquier rincón del pa