Ana observa a su hermana con atención cuando terminó la cena y se quedó lavando los platos. Los niños ya se habían ido a su habitación y Marcos se había retirado a su recámara tambien.
Había algo en la actitud de ella que no cuadraba, una especie de nerviosismo que trataba de disimular. Ana quería saber si en ese tiempo en que estuvo ausente, ella fue a abortar. Finalmente, cruzó los brazos y la miró fijamente.
—Laura, ¿como te la has pasado? —pregunta con suavidad pero con firmeza.
—¿Yo...?
La