En el interior de Ana, el nudo de preocupación crece.
¿Qué más había estado ocultando Marcos? La inquietud se cernía sobre ella, y Ana supo que debía enfrentarse a la verdad, no solo sobre su propio corazón, sino también sobre el hombre con el que había compartido su vida.
Mientras los niños se acurrucaban bajo las sábanas, Ana se prometió a sí misma que encontraría respuestas. No podía seguir viviendo con dudas y secretos. Tenía que descubrir la verdad, no solo por ella, sino por sus hijos. Y