Los ojos de Gregory se abrieron con sorpresa. Estaba de pie a su lado, tranquilo hasta ese momento, pero las palabras de Ana lo hicieron casi dar un salto. Mira a Ana con una mezcla de incredulidad y confusión.
—¿En serio, Ana? ¿Estás...bromeando? —le pregunta en voz baja.
—No, Gregory, no estoy bromeando. Estoy embarazada de ti. No es solo para hacer enojar a Marcos. Es la verdad—le dice sonrojada con una sonrisa encantadora.
—Oh, por Dios hija—murmura su madre.
Su esposo le hace señas que no