El miércoles siguiente llegó con lluvia y con Roberto Solís.
No fue una llamada esta vez. Fue una visita al despacho del abogado de Sebastián, a las diez de la mañana, sin cita previa, con Carlos Rendón a su lado y la expresión de alguien que ha decidido que la fase de conversaciones educadas terminó.
Ximena lo supo porque Sebastián la llamó antes de salir del penthouse.
—Tu padre está en el despacho de Marcos Aguirre —dijo—. Con Rendón. Quieren una reunión.
—¿Qué tipo de reunión?
—El tipo donde