Marzo llegó con las obras de la clínica en Guadalajara en su segunda semana y con la primera sesión formal de trabajo en la propuesta que Sebastián y Ximena habían acordado construir juntos.
No era reunión de oficina. Era la mesa del comedor del penthouse, un domingo por la mañana, con café y los cuadernos de cada uno y la disposición específica de quien empieza algo desde cero sin el peso de las urgencias que habían definido todo lo que habían hecho juntos hasta ahora.
Sebastián había preparado