Cassandra no durmió esa noche.
Sebastián tampoco. Se quedaron despiertos en la oscuridad, escuchando la respiración de Alessandro a través del monitor, cada uno procesando la llamada de Victoria de formas diferentes.
Sebastián quería llamar a la policía. Cassandra sabía que sería inútil. Número desconocido, voz distorsionada, ninguna amenaza explícita que pudieran probar. Victoria era demasiado lista para eso.
—Necesito ver a la doctora de nuevo —dijo Cassandra cuando el sol comenzó a filtrarse