Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación 412 había desarrollado un silencio particular en las primeras horas del miércoles. No era el silencio clínico habitual —ese nunca desaparecía realmente, con sus pitidos constantes y el murmullo distante de conversaciones médicas en el pasillo— sino algo más expectante, más cargado. Cassandra lo sintió antes de que la enfermera Martínez entrara con su rutina matutina de signos vitales, antes de que







