Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación 412 se había convertido en un ecosistema médico tan predecible que Cassandra podía anticipar cada intrusión con la precisión de un reloj suizo. Semana catorce. El bebé —su bebé, el que llevaba dentro con una mezcla de terror y determinación— permanecía estable. Las cifras en los monitores se habían estabilizado después de aquella noche de medianoche cuando la preeclampsia había







