Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba el parabrisas del Bentley con furia que reducía la visibilidad a metros. Sebastián conducía por carretera rural sin iluminación, siguiendo coordenadas GPS que lo llevaban cada vez más profundo en campo segoviano, donde civilización era memoria lejana.
Mansión Velasco apareció como esqueleto contra cielo tormentoso: paredes de piedra desmoronándose, ventanas rotas como cuencas oculares vacías, jardines que alguna vez fueron elegantes ahora devorados por maleza salvaje







