Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación 412 había desarrollado una rutina tan predecible que Cassandra podía anticipar cada intrusión con la precisión de un reloj suizo. Semana veinte. El punto medio exacto de su embarazo, ese hito que en circunstancias normales habría celebrado con entusiasmo, con planes y preparativos. En cambio, lo recibió con la misma resignación clínica que había caracterizado las últimas semanas de confinamiento.







