Mundo ficciónIniciar sesiónLa UCI del Hospital San Rafael a las tres de la madrugada era un purgatorio fluorescente donde el tiempo se movía en incrementos marcados por pitidos de monitores cardíacos. Cassandra estaba sentada en la sala de espera privada con una taza de café frío entre las manos, observando cómo los médicos entraban y salían de la habitación de su madre con expresiones cada vez más sombrías.
Sebastián permanecía







