Los condujo a una pequeña sala de consulta que olía a café rancio y desesperación concentrada. Las sillas de plástico crujieron cuando se sentaron. El doctor Ramírez abrió una carpeta llena de papeles con gráficos y números que para Cassandra, con su formación médica, contaban una historia aterradora.
—El estado de la señora Montemayor no fue accidental —declaró sin rodeos—. Estamos ante una intoxicación aguda por sobredosis de un sedante poco común. Benzodiazepina de grado farmacéutico, especí