Mundo ficciónIniciar sesiónLa sesión de terapia había sido programada para las diez de la mañana, pero Fischer los había hecho esperar en la sala de recepción del piso catorce durante cuarenta y cinco minutos antes de permitirles entrar. Una táctica de poder tan transparente que Cassandra habría sonreído si no hubiera estado tan agotada por las tres horas de sueño que había conseguido después de que Victoria Ashford se marchara del apartamento







