Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa semana once del embarazo llegó con la precisión implacable de un metrónomo médico. Cassandra regresó al laboratorio del piso dieciocho bajo un régimen tan restrictivo que cada hora de trabajo parecía calculada para recordarle su fragilidad: cuatro horas diarias, sentada solamente, sin levantar nada que pesara más de dos kilogramos, con descansos obligatorios cada sesenta minutos que Fischer monitoreaba desde algún sistema de vi







