Mundo de ficçãoIniciar sessãoCLa semana ocho del embarazo comenzó con una mancha de sangre en la ropa interior que Cassandra descubrió a las seis y doce minutos de la mañana. Durante tres segundos completos, su cerebro se negó a procesar lo que sus ojos veían con absoluta claridad: el color rojo oscuro contra la tela blanca, pequeño pero innegable, irrevocable en su significado potencial.
El pánico llegó después, frío y visceral, recorriendo su







