Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa oficina de Damián Blackwood ocupaba una esquina privilegiada del piso veinte, con ventanales que ofrecían una vista panorámica de Madrid que parecía diseñada para recordarle a cualquier visitante exactamente dónde se encontraba en la jerarquía corporativa. Cassandra se detuvo frente a la puerta de madera oscura, consciente de que cada segundo de vacilación quedaba registrado por las cámaras que monitoreaban cada centímet







