Capítulo 8: Aclaraciones
La sala de prensa parecía un circo elegante.
Cámaras con lentes gigantes, flashes que estallaban como relámpagos, periodistas apretujados, micrófonos con logos de todos los canales. Al fondo, el emblema pulido de Cox Corporation dominaba el escenario, un dios moderno de acero y capital.
Arthur ya esperaba junto al atril, su postura erecta, su mirada de halcón. Freddie se movía entre el personal como un fantasma eficiente, corrigiendo detalles.
Ashley no subió al estrado.
Se situó a un lado, en un lugar estratégico que resultaba perfectamente visible para las cámaras laterales. Un resplandor refinado, un recuerdo vivo.
Damián se colocó frente a los micrófonos. Arthur a su derecha. Ariadne a su izquierda, medio paso atrás, justo donde le habían indicado.
“Un poco atrás”, le había dicho Freddie.
Para que se viera que él mandaba.
Para que se viera que ella era… tolerada.
Los flashes explotaron.
—¡Señor Cox! —gritó alguien—. ¿Es cierto que despidió a su secretaria