Capítulo 74: Fotos infiltradas
Damián no se movió. Seguía su mano aferrada al bolso, sus ojos clavados en los de Ariadne. La furia aún ardía en ellos, pero ahora había algo más. Vacilación. La duda de si soltar o no.
—Señor Cox —insistió la voz—. Dice que es sobre la fusión. Que los japoneses están furiosos. Que tienen que hablar ahora mismo.
Las palabras hicieron mella en Damián. Ariadne lo vio en sus ojos, en la forma en que su mandíbula se tensó aún más, en la manera en que su mano aflojó li