Capítulo 9: Promesas para otra
—¿Su prometida está embarazada, señor Cox?
Todos contuvieron el aliento.
Damián no vaciló ni un milisegundo.
—No.
Una sola palabra. Fría y definitiva.
El murmullo creció como un enjambre, pero él permaneció quieto, un acantilado contra el mar de la especulación.
—No hay embarazo —continuó, su voz proyectándose con autoridad—. No habrá un “heredero” fabricado por portales que se alimentan de basura. —Su mirada, cargada de desprecio, barrió la sala—. Cualquier medio