Capítulo 77: No habrá lugar que pueda protegerte de mí.
Ariadne se quedó mirando la pantalla con el corazón hecho pedazos. No había esperado compasión de él, no realmente. Pero aquella dureza, aquella indiferencia ante lo que estaba pasando con su madre, le confirmó lo que siempre había sabido: para Damián, ella no era más que un problema que resolver, una mancha que limpiar.
Volvió a centrar su atención en su madre. La mano seguía fría entre las suyas. La respiración seguía siendo débil, entre