53: Es momento de cambiar.
Mi mano temblaba cuando tomé el celular. Lo miré como si tuviera la culpa de todo; Valentino estaba a mi lado, clavando en mí una mirada fría que no pedía permiso. Intenté decirle con la mirada que no me obligara a contestar, pero su expresión lo negó todo: quería controlarlo todo, incluso mi silencio.
—Contesta ya —dijo con un tono tan cortante, que un escalofrío y un temblor llegó a mis rodillas, una sensación que no pude detener.
Respiré hondo, obligué a mis dedos a moverse y atendí. Puse el