49: Humillada en silencio.
La tarde llegó y yo no quería salir de la habitación. Me había quedado ahí, hecha nada después de lo que pasó con Valentino; pensé muchas cosas, pero todos los finales eran horribles y trágicos.
Me puse un vestido sencillo y me maquillé un poco porque tenía unas ojeras horribles; me veía cansada. Pero ¿cómo podía ocultar mi mano? ¿Qué explicación tendría Valentino para esto?
—¿Ya estás lista? —preguntó Valentino.
Me di la vuelta; él aún traía el mismo traje que esa mañana.
—Sí —le dije.
Él asin