40: Perdida en el.
Esperé a Valentino en la cama. La madrugada se me hizo eterna, el silencio de la habitación se volvía pesado, casi insoportable, hasta que por fin lo vi entrar. Apenas cruzó la puerta, mi mirada se clavó en él. Ese corte en su frente me revolvió el estómago y me llenó de angustia.
Me levanté lentamente, con pasos inseguros, hasta quedar frente a él. Lo observé en silencio, buscando en sus ojos alguna respuesta que calmara mi preocupación. Valentino, sin decir nada, me acarició la mejilla. Su s