11: Quebrarte para tenerte.
[Valentino]
Tenía tanta rabia que fácilmente podía matarla en ese mismo momento. Verla desnuda con él hizo que mi parte más primitiva dominara. Ahora entendía a mi abuelo cuando me decía que el deseo y el amor son una navaja de doble filo.
La miré. Estaba a mi lado, llorando y suplicando por él. Ella rogaba por ese bastardo, y odiaba escuchar su nombre salir de su boca, una boca que me pertenecía. Me carcomía la idea de imaginarlo acariciando un cuerpo que era mío.
¡Carajo! Odiaba la idea de